domingo, 12 de agosto de 2007

crónica de una madrugada...

Holmes tenia aùn tres años y su hermana Sabina ocho, en el frìo invierno hùmedo de Lima se cubrían con una frazada hasta la altura de la nariz para poder ver la presencia de su madre y el lejano faro encendido del parque que los albergaba, después del desalojo...
Sus padres llegaron hace cuatro años,después de vender sus ùltimas pertenencias dejaron su pequeña choza a cargo de unos ancianos del pueblo decididos a quedarse hasta el final de sus dìas.
La ilusiòn de comenzar una nueva vida les hizo formar parte un grupo de invasores de terrenos, la ùltima sequìa de su tierra no les dejaba otra oportunidad.


Habìa que comenzar de nuevo, mientras el gobierno premiaba a los hombres policìas por su èxito de retirar a los usurpadores sin consecuencias fatales, la tos seca de Holmes anunciaba una enfermedad de largo tratamiento de tuberculosis.

Las oportunidades para los padres del niño eran cada vez menos, lo poco que tenían en su carretilla, llena de cartones y envases de plàstico que recogìan por las madrugadas...

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